La fuerza de cinco deditos
Habíamos quedado unas cuantas milésimas de segundo más tarde pero salí de casa de mi madre antes de tiempo ya que no podía seguir mirando a la cara y no despedirme como debería haberlo hecho.
Aquel día las emociones se habían amontonado en mi cuerpo tuve que intentar buscar una nave, frenar mis deseos de atracción sexual hacia alguien de mi mismo sexo, mirar a la cara a mi madre como si me fuese para volver en unos minutos, programarla para que viviera eternamente en una falsedad y ahora mostrarme como un hombre seguro ante Lisboa.
Me sentía tan inseguro como el primer día que entré a trabajar a Mc´Pildors o cuando por primera vez mantenía relaciones con una chica sin necesitar pastillas generadoras de deseo. De lo único que estaba seguro era de no saber hacia donde nos dirigíamos. ¿Sabíamos a caso por donde se iba a La Tierra?, ¿y salir de Einstein? Yo jamás había salido del planeta pero es que Lisboa lo más lejos que había ido fue a Bell. Sin embargo, Lisboa me transmitía seguridad y confianza. Es cierto que me iba por ella, no habría tomado esa decisión en mi vida por cuenta propia. Durante toda mi vida me había limitado a ser un conectado más que seguía las normas. Pero todo eso cambió desde el día en que conocía a Lisboa.
A la hora exacta allí estaba Lisboa. ¡qué belleza! Cada día me parecía más y más bella pero en aquel momento ella transmitía una energía tal que casi se podía decir que en el Universo acababa de nacer una estrella más: Lisboa, mi estrella.
(suspiró fuertemente)
- Lo sé, yo también siento lo mismo.
- Washington, jamás olvidaré este momento. Me siento tan ... tan ...
- ¿feliz?
- No, esa palabra no abarca todo lo que estoy sintiendo y de hecho creo que no existe palabra aún que lo pueda hacer. Hoy me han venido a mi memoria tantos y tantos sentimientos y momentos del pasado que se agolpan todos en mi cuerpo y el resultado es tan brutal.
- Bueno, yo hoy he tenido también un día un poco movidito.
- Washington sé que vamos a vivir muchas experiencias en esta aventura. Sé que en el fondo tú aún no estás preparado pero tampoco creas que yo lo estoy. Así que sólo te voy a pedir que en momentos en los que me veas que puedo sentirme mal me des la mano.
- ¿la mano?, ¿para qué?
- Tú tan solo dame la mano, ¿de acuerdo? El resto ya lo hago yo.
No entendía en aquel momento para qué querría mi mano cuando estuviese triste. Pensaba que tal vez Lisboa había leído demasiados libros y creía que aquellos tenía una fuerza especial, como si yo fuese un hechicero o un mago.
A la hora exacta allí estaba Frankfurt con un híbrido entre una nave y un montón de chatarra pero por lo visto aquello tenía la consistencia necesaria como para sacarnos de allí. No teníamos tiempo que perder. A toda velocidad Frankfurt nos llevó a una zona exterior no controlada, en unos breves segundos le explicó a Lisboa para qué servían todos aquellos botones, me parecían tantos que yo por si a caso activé la grabación de datos por si en algún momento lo necesitábamos. Antioquia y Frankfurt se quedaron allí y en unos pocos segundos ya estábamos fuera de Einstein. Jamás pensé que fuese tan sencillo. De hecho me había imaginado alguna persecución en la que un grupo de agentes de vigilancia y seguridad nos dispararan con su láser GK03, pero imagino que en el fondo no éramos más que un conectado y una desconectada más que salíamos de Einstein. Lo normal es que la gente quisiera entrar en Einstein y no salir.
Me giré para mirar hacia atrás y despedirme de Einstein. Pensé en mi madre y sentí un ligero sentimiento de tristeza pero en seguida la vi viendo su capítulo de “Los Bushimpson” y me sentí menos culpable. Ella estaría bien. Además de mi yo introrreal estaba el androide de servicio que la cuidaba mejor de lo que lo pudiese haber hecho yo.
Justo en aquel momento Lisboa reprodujo en la pantalla de la nave una canción. De nuevo aquella era un mensaje de Lisboa para mí que no sabía descifrar así que lo volví a archivar y tiempo después supe de qué se trataba. Era la fuerza de los cinco deditos.
Never knew I could feel like this
Like I´ve never seen the sky before
I want to vanish inside your kiss
Every day I love more and more
Listen to my heart, can you hear it sings
Telling me to give you everything
Seasons may change, winter to spring
But I love you until the end of time
Come what may
Come what may
I will love you until my dying day
Suddenly the world seems such a perfect place
Suddenly it moves with such a perfect grace
Suddenly my life doesn´t seem such a waste
But our world revolves around you
And there´s no mountain too high
No river too wide
Sing out this song I´ll be there by your side
Storm clouds may gather
And stars may collide
But I love you until the end of time
Come what may
Come what may
I will love you until my dying day
Oh, come what may, come what may
I will love you, I will love you
Suddenly the world seems such a perfect place
Come what may
Come what may
I will love you until my dying day
Habíamos quedado unas cuantas milésimas de segundo más tarde pero salí de casa de mi madre antes de tiempo ya que no podía seguir mirando a la cara y no despedirme como debería haberlo hecho.
Aquel día las emociones se habían amontonado en mi cuerpo tuve que intentar buscar una nave, frenar mis deseos de atracción sexual hacia alguien de mi mismo sexo, mirar a la cara a mi madre como si me fuese para volver en unos minutos, programarla para que viviera eternamente en una falsedad y ahora mostrarme como un hombre seguro ante Lisboa.
Me sentía tan inseguro como el primer día que entré a trabajar a Mc´Pildors o cuando por primera vez mantenía relaciones con una chica sin necesitar pastillas generadoras de deseo. De lo único que estaba seguro era de no saber hacia donde nos dirigíamos. ¿Sabíamos a caso por donde se iba a La Tierra?, ¿y salir de Einstein? Yo jamás había salido del planeta pero es que Lisboa lo más lejos que había ido fue a Bell. Sin embargo, Lisboa me transmitía seguridad y confianza. Es cierto que me iba por ella, no habría tomado esa decisión en mi vida por cuenta propia. Durante toda mi vida me había limitado a ser un conectado más que seguía las normas. Pero todo eso cambió desde el día en que conocía a Lisboa.
A la hora exacta allí estaba Lisboa. ¡qué belleza! Cada día me parecía más y más bella pero en aquel momento ella transmitía una energía tal que casi se podía decir que en el Universo acababa de nacer una estrella más: Lisboa, mi estrella.
(suspiró fuertemente)
- Lo sé, yo también siento lo mismo.
- Washington, jamás olvidaré este momento. Me siento tan ... tan ...
- ¿feliz?
- No, esa palabra no abarca todo lo que estoy sintiendo y de hecho creo que no existe palabra aún que lo pueda hacer. Hoy me han venido a mi memoria tantos y tantos sentimientos y momentos del pasado que se agolpan todos en mi cuerpo y el resultado es tan brutal.
- Bueno, yo hoy he tenido también un día un poco movidito.
- Washington sé que vamos a vivir muchas experiencias en esta aventura. Sé que en el fondo tú aún no estás preparado pero tampoco creas que yo lo estoy. Así que sólo te voy a pedir que en momentos en los que me veas que puedo sentirme mal me des la mano.
- ¿la mano?, ¿para qué?
- Tú tan solo dame la mano, ¿de acuerdo? El resto ya lo hago yo.
No entendía en aquel momento para qué querría mi mano cuando estuviese triste. Pensaba que tal vez Lisboa había leído demasiados libros y creía que aquellos tenía una fuerza especial, como si yo fuese un hechicero o un mago.
A la hora exacta allí estaba Frankfurt con un híbrido entre una nave y un montón de chatarra pero por lo visto aquello tenía la consistencia necesaria como para sacarnos de allí. No teníamos tiempo que perder. A toda velocidad Frankfurt nos llevó a una zona exterior no controlada, en unos breves segundos le explicó a Lisboa para qué servían todos aquellos botones, me parecían tantos que yo por si a caso activé la grabación de datos por si en algún momento lo necesitábamos. Antioquia y Frankfurt se quedaron allí y en unos pocos segundos ya estábamos fuera de Einstein. Jamás pensé que fuese tan sencillo. De hecho me había imaginado alguna persecución en la que un grupo de agentes de vigilancia y seguridad nos dispararan con su láser GK03, pero imagino que en el fondo no éramos más que un conectado y una desconectada más que salíamos de Einstein. Lo normal es que la gente quisiera entrar en Einstein y no salir.
Me giré para mirar hacia atrás y despedirme de Einstein. Pensé en mi madre y sentí un ligero sentimiento de tristeza pero en seguida la vi viendo su capítulo de “Los Bushimpson” y me sentí menos culpable. Ella estaría bien. Además de mi yo introrreal estaba el androide de servicio que la cuidaba mejor de lo que lo pudiese haber hecho yo.
Justo en aquel momento Lisboa reprodujo en la pantalla de la nave una canción. De nuevo aquella era un mensaje de Lisboa para mí que no sabía descifrar así que lo volví a archivar y tiempo después supe de qué se trataba. Era la fuerza de los cinco deditos.
Never knew I could feel like this
Like I´ve never seen the sky before
I want to vanish inside your kiss
Every day I love more and more
Listen to my heart, can you hear it sings
Telling me to give you everything
Seasons may change, winter to spring
But I love you until the end of time
Come what may
Come what may
I will love you until my dying day
Suddenly the world seems such a perfect place
Suddenly it moves with such a perfect grace
Suddenly my life doesn´t seem such a waste
But our world revolves around you
And there´s no mountain too high
No river too wide
Sing out this song I´ll be there by your side
Storm clouds may gather
And stars may collide
But I love you until the end of time
Come what may
Come what may
I will love you until my dying day
Oh, come what may, come what may
I will love you, I will love you
Suddenly the world seems such a perfect place
Come what may
Come what may
I will love you until my dying day




