blog destinado a que un don nadie como yo pueda permitirse volar sin rumbo fijo
domingo, agosto 28, 2011
Una palabra tras otra ...
Hoy he decidido hacer un poco de limpieza en esa agenda del siglo XXI que incorpora fotos, vídeos, frases y sonidos. Y he pasado varias veces por ti, al principio he querido simular que ni te había leído. Como si no fueras una opción de limpieza, como si tú y mi agenda tuvierais una relación perpetua. Otras veces sí he leído tu nombre. Últimamente aparece por todas partes. Recuerdo que en el momento más crítico de nuestra "relación" siempre que viajaba por coche o autobús me resultaba imposible no disfrutar del paisaje y pensar en ti ya que algún loco enamorado se dedicó a pintar tu nombre por cientos de kilómetros. Últimamente me pasa a menudo cuando veo algunas películas yanquis. Jamás pensé que tu nombre sería tan popular en aquellas tierras o quizá es que tu nombre para bien y para mal ha dejado huella en mi y mi cerebro lo encontraría en a penas una décimas de segundo entre millones de letras.
Este fin de semana hablando de locuras y manicomios alguien te trajo de nuevo a mi mente. Y no es que nada se remueva en mi corazón, no es que esté dudando de nada, es simplemente que mi corazón y mi alma han estado algo revueltos en los últimos tiempos. Y es por eso que llevo semanas tratando de escribir algo.
"Hola ...", "¿Qué tal?,¡cuanto tiempo! ...", "No sé muy bien cómo empezar ...", "¿te acuerdas de mi?..."
La última vez que hablamos nos dijimos que a partir de ahora intentaríamos mantener el contacto al menos una vez al mes. Pero justo durante ese tiempo algo alrededor mía cambió y me encerré en mi mismo. Tanto que aún hoy me sigue costando hacer las cosas más cotidianas y estúpidas. Pero por si quieres saberlo, me siento un poco mejor, he contado con el apoyo incondicional de ella y en las últimas semanas las cosas van de nuevo adaptándose a la nueva situación. Tal vez debería habértelo dicho al menos para que supieras el por qué de mi silencio, de este nuevo silencio. Pero opté por publicitar mi estado lo menos posible y corté todas las vías de comunicación con el exterior.
He estado viendo algunas fotos de tu agenda. Algunas de ellas las hice yo mismo. Me acuerdo del día que nos hicimos aquella foto. ¡Cómo me habría encantado cogerte de la mano y pasear por aquellos jardines y muros! Pero finalmente no te cogí de la mano y el viaje de vuelta de aquel día no fue tan bonito como parecen en las películas. Reímos, discutimos, nos dijimos algunas cosas que sobraban, lo típico en aquel momento de nuestra "relación".
Años después pensar en ti sólo me traen los momentos buenos. Decidí borrar el resto y por eso casi nadie entiende que de vez en cuando hable de ti, que te traiga a mi presente. Formaste parte de una etapa de mi vida que dio lugar a otra nueva que ahora pretendo cerrar y superar. Tal vez por eso, últimamente me acuerdo mucho de ti. Te quise, no como se debe querer, no de una forma sana, pero te quise. Y de verdad que me gustaría que nuestra relación no se hubiera enfriado como lo ha hecho. Pero no creo que esté muerta. Tan solo en coma.
Todo esto no me cabía en un sms, sí en un email pero demasiadas cargas emocionales comparto en los últimos tiempos como para traspasarte ésta a ti después de tanto silencio.
lunes, enero 24, 2011
Maldita atracción
atraer.
1. tr. Dicho de un cuerpo: Acercar y retener en virtud de sus propiedades físicas a otro externo a sí mismo, o absorberlo dentro de sí. El imán atrae el hierro. Un remolino atrajo al marinero.
2. tr. Dicho de una persona o de una cosa: Hacer que acudan a sí otras cosas, animales o personas. La miel atrae las moscas. El hechicero atrajo la lluvia con una danza.
3. tr. Acarrear, ocasionar, dar lugar a algo. El cambio de Gobierno atrajo la inversión extranjera.
4. tr. Dicho de una persona o de una cosa: Ganar la voluntad, afecto, gusto o atención de otra. U. t. c. prnl. El rey se atrajo a las masas.
5. prnl. Dicho de las partículas de los cuerpos: Mantener su cohesión recíproca en virtud de sus propiedades físicas. Los átomos y las moléculas se atraen.
C- ¿y esto?
SC- Pues el significado de atraer, ¿a caso no está claro?
C- Sí, muy claro, pero si me lo sueltas así de repente pues como que no entiendo qué me quieres decir.
SC- ¿quién ha dicho que te esté queriendo decir algo? ¡Joder!, simplemente me estoy desahogando.
C- ¡Ah!, vale. Perdona, perdona, yo solo quería ayudar.
SC- Lo siento, perdóname tú a mi, es que últimamente estoy un poco irascible. Llevo mucho tiempo bajo presión y no lo llevo muy bien.
C- ¿te sientes presionado por mi?
SC- Bueno, un poco.
C- ¿Es por ...?
SC-Sí, es por ...
C- Entonces, y esta conversación está comenzado a parecerse a un banco de besugos, perdóname tú a mi. Sé que te estoy cediendo una responsabilidad que me corresponde a mi pero es que sinceramente me desborda por completo y no sé muy bien por donde empezar.
SC- Lo sé, aunque resulte paradójico soy consciente de ello. Y no te preocupes sé qué puesto me toca desempeñar a mi en tu vida.
C- Debe ser jodido,¿no?
SC- Pues bastante. Básicamente porque, salvo en momentos como estos en los que te acuerdas de mi y bajas a charlas un rato conmigo, me siento muy solo. Y como últimamente no nos tomamos unas copas juntos pues no tengo oportunidad de charlar ni contigo, ni con nadie.
C- Es que estoy un poco liado con exámenes y tal. Y quiero tener la cabeza despejada.
SC - ¿estás tratando de engañarme también a mi?
C- Ummm ... ¿mejor dejo de hacerlo verdad?
SC- Sí, mejor, entre otras cosas porque lo haces como el culo. Pero sobre todo porque a pesar de que tú te creas el jefe, soy yo el que te dirige a ti.
C- ¡Qué hijo de puta eres!
SC- Sí, tanto como tú. Pero sabes que llevo razón.
C- Pues sí, llevas toda la jodida razón. No quiero emborracharme porque tengo miedo. Te tengo miedo.
SC- ¿por qué?
C- ¿pero no dices que eres el jefe?, ¿por qué me preguntas si ya sabes la respuesta?
SC- Porque me gustas más escuchar cómo lo dices.
C- ¡cómo disfrutas!
SC- No sabes cuanto.
C - Pues te tengo miedo porque sé, y con lo del verbo atraer me lo has terminado de confirmar, que te ronda por la cabeza decirle a alguien que no corresponde algo que nos compromete a ti y a mi.
SC - a ti y ¿a mi?
C- Bueno, es cierto, me compromete a mi. Tú con eso de que eres el ser todopoderoso que no se compromete con nada.
SC - ¡Eh!, para el carro. Que aquí el que se come todos los marrones soy yo. Que tú te lanzas a miles de historias y luego el que paga los platos rotos soy yo.
C- Los dos.
SC - Pero más yo. Que soy el que luego tengo que andar colocando todo de nuevo en su sitio.
C- Bueno, a ver, ¿de qué va eso de atraer?
SC - Pues está bastante claro,¿no? Que de nuevo andamos atraídos por alguien. Que dicho sea de paso a ver si te vas aclarando porque últimamente esto parece el plató de Sálvame. Es la tercera solicitud en las últimas semanas y ya no sé si aceptarla, dejarla a la espera o tirarla directamente a la basura.
C- A la basura no la tires.
SC - ¿Entonces? Porque sinceramente tú andas por ahí afuera con tus cosas de estudios y mientras estás ocupado te distraes pero a mi que todo eso me la trae el pairo estoy en un continuo tole tole con esta última solicitud.
C - Pues sinceramente no sé, es que no sé qué hacer. Si tú andas desbordado yo también. Este tema me paraliza, me deja amebado y es por eso que opto por la solución más fácil para mi que es pasarte el tema a ti.
SC - Pues yo tengo un límite.
C - Y esta conversación es un mensaje tuyo para dejarme claro que estás llegando a ese límite.
SC - Aún queda pero sería estúpido tanto por tu parte como por la mía mirar para otro lado. Tenemos un problema, nos sentimos profundamente atraídos por alguien y creo que los dos sabemos que es mejor enviar a la papelera la solicitud.
C - Pues yo no creo que sea lo mejor.
SC- Es lo mejor. Si tú no quieres darte cuenta de que no hay ninguna posibilidad, de que te ve como alguien viejo o demasiado mayor para su edad, yo sí. Si tú no te das cuenta de que su vida social y la tuya pertenecen a mundos totalmente distintos, yo sí.
C- Pero tal vez, tal vez si supiera que ...
SC- ¿ves?, no tienes miedo de que yo hable, tienes miedo de hablar tú. Porque en el fondo es lo que estás deseando pero no te atreves. Y vas a ser de nuevo un cobarde. Me vas a dejar a mi toda la responsabilidad de hacer de portavoz de ambos.
C - Sí, es cierto, soy un cobarde. Ya era hora de que te dieras cuenta después de tantos años viviendo juntos. Me siento más cómodo ocultándome mientras hablas tú.
SC - Pues es una pena. Porque si la cosa funciona siempre recordarás que fui yo el que lo logré y si la cosa no funciona serás tú el que tenga que afrontar antes o después las consecuencias. Y en ambos casos tú siempre serás el perdedor.
C - ¡Maldita atracción!.