viernes, febrero 20, 2009

Tenemos que hablar

Capítulo 3 – día 2

El sol comienza a despedirse lentamente del día cuando Claudia llega a casa tras un duro día en la librería. Hoy han comenzado a llegar los primeros libros del próximo curso y entre ella y Jasmina han tenido que mover una gran cantidad de estanterías y muebles para hacer espacio. Las pequeñas librerías no disponen de almacenes amplios como las grandes superficies y en la época pre-inicio del curso escolar se podría decir que sus trabajadores se convierten en jugadores de un tetris en 3D.

Claudia abre el frigorífico y saca verduras y carne para empezar a preparar la cena. Esta noche quiere hablar con Félix y eso le pone un poco nerviosa. Desde que iniciaron su relación ella ha sabido jugar en todo momento el papel de secundaria, es consciente de ello, pero nunca lo ha vivido como víctima sino como un rol bastante cómodo. Félix ha sido siempre en el argot de los documentales de naturaleza “el macho dominante”, la prioridad para Claudia y eso va a cambiar. Ella tiene miedo pues no sabe cómo va a reaccionar.

El sonido de las bisagras de la puerta advierten a Claudia de que Félix ya está en casa. Justo cuando la puerta se cierra ella siente una fuerte explosión en su corazón. Duda, no sabe si podrá hacerlo pero no le queda otra salida. Deja el cuchillo sobre la tabla y espera a que él entre por la puerta como cada día, la abrace por la espalda y comience a besarle lentamente el cuello hasta subir a la nuca y como siempre ella no podrá resistir la tentación de darse la vuelta para mirar frente a frente sus ojos. Eso es lo que ella creía que iba a pasar ese día pero no fue así.

- ¿hola? – Preguntó ella como si estuviera jugando como otras veces al escondite.
- ¡hola! – Contestó él con calculada frialdad.
- ¿qué tal ojitos?, ¿hoy has tenido un día mejor?
- Bueno, teniendo en cuenta que no pegué ojo en toda la noche, que llevo todo el puto día pensando qué será de lo que quieres hablar y que por todo ello no he estado concentrado en todo el día en ni uno solo de los papeles que tenía frente a mí y mañana tengo que presentar un proyecto de vital importancia para el futuro de mi empresa.
- ¿de verdad que has estado preguntándote eso todo el día?
- Sí.
- ¿y de qué crees que quiero hablar?
- Pues si lo supiera no habría estado todo el día preguntándomelo, ¿no crees? Así que venga habla de una vez.
- ¿no prefieres ponerte cómodo antes?
- No, prefiero seguir vestido por si a caso.
- ¿Por si a caso qué?
- Tengo que salir por la puerta.

Claudia suelta una sonrisa nerviosa y no sabe cómo empezar a decirle que está embarazada. Parece sencillo, un simple “estoy embarazada”, pero él no se lo pone fácil.

- Claudia , ¿es esto el final?
- ¿cómo?
- Que si quieres que lo dejemos.
- Félix, estoy embarazada.
- ¿Qué?, ¿cómo?, pero ... ¿desde cuando?, ¿embarazada?, pero ¿y la píldora? ¡Claudia!
- Sí Félix, embarazada. Estoy de 9 semanas y hace tres meses que dejé de tomar la píldora y tres meses que te lo dije pero es evidente que no me escuchaste.
- Pero Claudia, yo no ... ¿ser padres? Somos jóvenes aún, nos queda mucho por hacer, ¿qué hay de ese viaje por el Magreb del que siempre has hablado?
- Félix, por favor, sabes perfectamente que tú jamás irías más de dos días a ningún lugar en el que no hubiesen buenos hoteles, comida, bebida y fiesta.
- Pues no te lo vas a creer pero ...
- No, no me lo creo. Así que mejor no sigas. Es evidente que no te ha hecho ilusión la noticia. Y tal vez la estúpida, otra vez, he sido yo por creer que tú ... que esta vez quizá sí, pero no. Félix, tal vez deberíamos tomarnos un tiempo.
- ¿un tiempo para qué?, ¿para pensar?, ¿sobre qué?. Yo lo tengo todo bastante claro Claudia. Te quiero y me gustaría formar algún día una familia pero ahora me parece un poco pronto.
- Félix, tomémonos un tiempo. Unos días. Me voy a casa de mis padres y ...
- Está bien, está bien. Nos tomamos un tiempo. Tú quédate aquí, yo me voy a casa de mi hermano o de Toni. Pero Claudia quiero que sepas que te quiero.
- Yo también te quiero pero tal vez deberíamos ver cómo nos queremos.

lunes, febrero 16, 2009

Tenemos que hablar

Capítulo 2 – día 1

Félix ha quedado con Toni, su mejor amigo y único en su lista, en el bar de toda la vida: el Cherry. Lugar de encuentro de la antigua pandilla a la que Félix fue dando poco a poco de lado para centrarse en su vida laboral y en su relación con Claudia. Al revés de cómo suele suceder en la mayoría de los casos ella quería Félix continuara con la vida que había llevado hasta el día en que la conoció precisamente allí, en el Cherry. Pero Félix impedía que ella tuviera relación con sus amigos pues creía que de ese modo evitaría volver a sufrir una infidelidad con un amigo. Lo que Félix no supo nunca es que Claudia en un bar lleno de chicos tan solo lo veía a él.

- Tío, tienes mala cara, ¿estas bien? – dijo Toni que en cuanto vio entrar a su amigo por la puerta supo que aquella tarde no habían venido a hablar de la última infidelidad de él.

- No, Toni, no estoy bien. Por eso quería quedar contigo porque necesitaba desahogarme con alguien. Estoy a punto de explotar, mira, mira, tócame el corazón lo notas. A punto de salirse del pecho.

- A ver, ¿qué pasa?, ¿el curro?, ¿Claudia?, ¿alguna de las otras?

- ¿las otras? Pero si no tengo tiempo ni para eso Toni. Con lo que yo he sido y ahora parezco un borrego. Salgo del trabajo a las mil y de allí a casa, donde intento tener una relación normal con mi chica y ¿qué me encuentro? Que la niña no parece escuchar nada de lo que le digo.

- ¿qué ha pasado?

- Pues ha pasado que después de recibir una bronca inmerecida en el trabajo me voy a casa, trato de desahogarme con ella y no recibo ningún tipo de consuelo por su parte. Al menos sentir que me ha escuchado, ¿sabes? Pues nada de eso. Coge la chica y sin saber muy bien por qué, se da media vuelta con la cara de perro que se le pone y se va a la cama.

- Bueno, Félix, ya sabemos cómo te pones tú cuando te enfadas. ¿le dijiste algo que no deberías?

- No, vamos no recuerdo decirle nada como para que se pusiera así. Me dijo que quizá estaba exagerando un poco y yo le dije que en mi trabajo sufro mucha más presión que ella en el suyo. Pero es verdad, joder ...

- ¿Y entonces?

- Pues toda la noche culo con culo, sin una palabra, sin pegar ojo y justo esta mañana cuando me iba por la puerta me dice “Tenemos que hablar”. Toda la noche para hacerlo y me lo tiene que decir justo cuando estoy saliendo por la puerta.

- Bueno, quizá te quiso contar algo anoche y ...

- Que no, que yo le pregunté como siempre que como estaba y no me dijo nada. Que me quiere dejar Toni, que lo sé yo, que cuando una tía te dice eso es que se ha dado cuenta de algo. Y ahora mi enfado de ayer ha sido la excusa perfecta para que yo no pueda replicarle nada y tenga que asumir mi parte de culpa, pues ¿sabes qué? Que no lo voy a hacer, porque yo ayer tenía un buen motivo, porque yo llevo currando como un cabrón todos estos años por nosotros, para que ella tenga una casa en condiciones, para que podamos hacer todos esos viajes que ella siempre quiso hacer, y ahora me va a venir con que no es feliz y ...

- Félix, creo que te estás apresurando un poco. Te ha dicho que quiere hablar, Ana me dice eso a mí cada mes y medio y al final hablamos y ya.

- Pero Claudia no es Ana, Toni. Claudia no me dice nunca “tenemos que hablar”.

- Bueno,las personas cambiamos Toni, tal vez ella ahora necesite comunicarse más contigo. Mira vamos a hacer una cosa ¿nos vemos mañana otra vez y me lo cuentas?

- Vale, pero ...

- Pero nada, que vamos a hablar de otra cosa. Anda que tu equipo vaya racha lleva desde que ...

domingo, febrero 15, 2009

Tenemos que hablar

Capítulo 1 – Día 4

Félix llega a casa con la certeza de que ahora va a ser él quien plantee a Claudia la necesidad de hablar sobre su situación actual que tras el último capítulo ha cambiado de manera importante. Por petición de ella la pareja han pasado varios días separados. Él se ha marchado al piso de su hermano Jesús donde además viven Susana, cuñada de Félix, y sus sobrinos Ginés y Lucía. Félix ha tenido el tiempo, el espacio y las circunstancias adecuadas para reflexionar sobre su relación con Claudia y ha tomado una decisión.

(suena el timbre de la puerta)

Hola – dice una Claudia que con su tono, su mirada y sus gestos está tratando de decirle a Félix que ya no está tan enfadada como la última vez que se vieron y uno de los platos voló por toda la cocina hasta impactar en el frigorífico.

Hola, Claudia. – Responde Félix con una frialdad que no esperaba ella y que le hace desde ese instante empezar a temer en lo peor.

Pasa ojitos que se mete el frío y llevo toda la tarde tratando de calentar el salón – De nuevo ella intenta transmitirle cercanía y amor, pero él otra vez consigue que todo el cuerpo de Claudia se sienta tan frío como el resto de una casa en la que se ve sola.

Claudia ha preparado unos entrantes que ha estado preparando toda la tarde y que han sido elegidos al gusto de él. Pero Félix se sienta en el sofá y a penas mira a la mesa. Claudia ya no sabe cómo reaccionar y lo único que hace es sentarse junto a él y mirarlo. Félix sabe lo que quiere decir pero es obvio que no tenía pensado cómo hacerlo y empezarlo. Trata de iniciar dos conversaciones sin sentido pero una Claudia, ya en ese momento atacada de los nervios, a penas se da cuenta y con la misma torpeza responde a preguntas que no han sido formuladas.

Claudia, mira, tenemos que hablar. – ella asiente – Creo que es obvio que yo no esperaba esta nueva situación y a decir verdad a día de hoy aún no he conseguido asimilarla. Pero de lo que sí estoy seguro es que en estos momentos de mi vida mis prioridades en la vida son otras y ni puedo, ni quiero iniciar una nueva etapa como esa. Entiendo que esto te puede parecer una bomba, pero es exactamente lo que me pareció a mi la noticia que me diste tú. Claudia, no quiero seguir con nuestra relación. De hecho si somos realistas ambos debemos admitir que ya hacía varios meses que lo nuestro no funcionaba y si ha tenido que pasar esto para que uno de los dos se de cuenta, pues me alegro.

Félix se calla y Claudia no se halla. Durante unos pequeños segundos Félix escucha en su mente “ya está, lo has hecho, vete, sal de aquí” mientras Claudia sólo escucha “no quiero seguir con nuestra relación”.

¿tienes algo que decir Claudia? – Pregunta Félix con la esperanza de que no haya más respuesta que un no.

Pues ... Félix, yo no ..., es decir, no estaba preparada para esto.

Lo sé Claudia, no creas que a mí no me ha costado darme cuenta y asumirlo, pero estos días en casa de mi hermano han sido suficientes para darme cuenta la vida que no quiero llevar y creo que sería justo la que tú y yo llevaríamos si seguimos juntos.
Claudia tan solo escucha algunas de las palabras de quien hasta hace cinco días era su pareja, con quien había planeado pasar el resto de sus días juntos y quien, obviando la nueva situación, ha tomado unilateralmente la decisión de poner fin a seis años y 8 meses de relación.

Bueno, creo que tal vez no es el momento de hablar, cuando quieras hacerlo Claudia ya sabes que puedes contar conmigo y en cuanto a lo otro espero que compartas conmigo que seguir adelante no es lo adecuado.
Félix le da un beso en la mejilla a Claudia y la deja sentada en el sofá. Se levanta y se dirige sin mirar hacia atrás hacia la puerta deseando que ella antes o después lo entienda todo y ese instante sea el punto y final a lo que hace seis años y ocho meses era un “lo nuestro” que convertía el cuerpo de ambos en una lujuria de hormonas.