sábado, febrero 27, 2010

En un lugar de Comillas (3/3)

Adrián - Estaba contestando a un email.
César - ¿Qué?
Adrián - Antes de que entraras. Estaba contestando a un email. Por lo visto hay una editorial que se encarga de promover nuevos escritores y tienen a personas que leen los blogs para seleccionarlos y uno de ellos me ha estado siguiendo, le ha pasado el enlace a su jefe y quieren entrevistarme.
César - ¿Quieren entrevistarte?, (alza la voz)¡que quieren entrevistarte!
Adrián - Shhhh ... que vas a despertar a papá.
César - Tranquilo que papá después de tomarse la pastilla no se despierta ni aunque se derrumbara ahora el cielo.
Adrián - No sé que hacer.
César - ¿Que no sabes qué hacer? Pues vas a darle a las teclitas como sólo tú sabes hacerlo y les vas a decir que estarás a la hora que te digan en el lugar que te digan. Y esto, escúchame bien, es una orden de tu hermano mayor. ¿Me has entendido?
Adrián - Sí
César - ¡Qué quieren entrevistarte! Ya verás cuando se lo diga ahora a mi reina.
Adrián - César, por favor, no se lo digas a nadie. Es sólo una entrevista, que les haya gustado no significa que ...
César - Calla, calla, calla...me acabas de dar una alegría tan grande que creo que esta noche voy a poder hacerlo hasta dos veces.
Adrián - Al menos espero que mientras lo haces no se te pase por tu mente ni una sola vez una imagen mía.
César - ¿Cómo que no? Voy a estar toda la noche dándole y dándole y diciendo ¡este va por ti Adrián!... por cierto, ¿lo haces o no?
Adrián - ¿Que si hago qué?
César - ¿te la meneas viendo porno en internet o no?
Adrián - Ahora ya no.
César - ¡Ah, no!, ¿y cómo se llama esa chica que te ha quitado el vicio por internet?
Adrián - No me ha quitado el vicio porque todavía no somos nada y no hemos hecho nada.
César - ¿Y a qué esperas? las chicas no están esperando eternamente.
Adrián - Estoy esperando el momento. Es especial. Mai es especial.

martes, febrero 23, 2010

En un lugar de Comillas (2/3)

Adrián - ¿Mirar para otro lado?
César - Sí, soy tu hermano y te conozco, hace más de siete años que trato de hablar contigo sobre esto y siempre te muestras esquivo. Pero hasta aquí, Adrián, hasta aquí hemos llegado.

(ambos hermanos combinan miradas directas y perdidas bajo un incómodo silencio)

César - ¿Lo haces por ella?
Adrián - ¿Y tú?
César - Sí, lo hago por ella, por él, por ti y por mi familia. Cuando ella murió yo ya tenía mi vida en ese maldito bar. Yo nunca pensé en vivir más allá de las paredes de aquel bar en el que crecí. Para mi el bar no fue nunca un lugar en el que encerrarme sino un espacio en el que he conocido a muchos de los que hoy son mis amigos, he conocido a la que hoy es mi mujer y gracias a él puedo mantener una familia. ¿Y para ti?, ¿Qué es para ti el bar?
Adrián - El bar es sobre todo el lugar en el que más siento a mamá. La sigo viendo cómo te ayuda en la cocina, cómo sale a saludar al panadero o cómo anima las partidas de cartas con "los Panzas". El bar está lleno de recuerdos de mamá. Y además está papá.
César - ¿Papá?, ¿lo dices en serio? pero si os pasáis el día uno junto al otro y la mayoría de ellos sólo os habláis por cosas de trabajo.
Adrián - Papá y yo nunca hemos tenido grandes conversaciones.
César - Papá no ha tenido grandes conversaciones ni contigo ni con nadie.
Adrián - Mamá me dijo antes de morir ...
César - A mí también me dijo muchas cosas Adrián. Y una de ellas fue que no te dejara llegar a este punto. Y lo he hecho. Pero no te voy a dejar que desperdicies el don que tienes. Y mucho menos te voy a dejar que lo hagas porque creas que papá se puede enfadar y con ello no estés cumpliendo una promesa con mamá. De papá me ocupo yo, de mamá ya se encarga Dios.

(De nuevo los dos hermanos se quedan en silencio. Se miran con afecto)

jueves, febrero 18, 2010

En un lugar de Comillas (1/3)

(Noche lluviosa y ventosa. En una habitación, bajo la tímida luz de un flexo, un chico escribe sobre su portátil. De repente escucha un ruido cerca de su puerta y deja a un lado el portátil y coge un lápiz y una libreta de pasatiempos).

César - ¿Se puede?
Adrián - Pasa, pasa.
César - ¿Qué haces?
Adrián - Aquí, con este crucigrama.
César - Digo antes de que yo entrara.
Adrián - Pensando en qué palabra será. Porque estoy dándole vueltas una y otra vez y nada de nada.
César - ¿Qué definición?
Adrián - ¿Cómo?
César - ¿Cual es la definición de la palabra?
Adrián - Pues ... - Adrián comienza a pasar sus ojos por el crucigrama en búsqueda de alguna definición complicada.
César - ¿Por qué lo haces?
Adrián - Me relaja. Después de todo el día en el bar acabo un poco saturado y esto me despeja la mente.
César - No hablo del crucigrama, sino de ¿por qué sigues en el bar?
Adrián - ¿A que viene esa pregunta?
César - Adrián, he leído lo que escribes y sinceramente creo que eres bueno.
Adrián - Pero si es un periódico local. Admito que comparado con el resto de los que escriben ...
César - No hablo del periódico.
Adrián - ¿Entonces?
César - Tu blog.
Adrián - ¿Cómo sabes que escribo un blog?
César - Bueno el otro día tuve que utilizar tu ordenador para buscar información para un trabajo del colegio de Nico y comencé a investigar.
Adrián- ¿Y qué creías que ibas a encontrar?
César - No sé, pensé que como últimamente no sales mucho, pues quizá te la meneabas un poco mirando páginas porno.
Adrián - ¿En serio pensabas que me la cascaba mirando páginas de porno en internet?
César - Sí, pero de lo que ahora quiero hablar es que leído lo que escribes y sobre todo he leído lo que tus seguidores escriben sobre tus textos y sinceramente Adrián creo que no puedes seguir mirando para otro lado.

martes, febrero 09, 2010

Podríamos, pero no pudimos

Sentados en el mismo incómodo sofá Flavia y Berni miran hacia el infinito sin hablar, todo lo dicen en su interior en donde reflexionan sobre una conversación que ambos tenían ganas de haber mantenido desde hace años pero que ninguno de los dos tuvieron la valentía suficiente de afrontar por la situación de cada uno de ellos y por qué no decirlo, también por su relación familiar.

Flavia - Tienes razón - dice Flavia con una media sonrisa que refleja la conversación personal que ha tenido antes de hablar.
Berni - Lo sé - Le responde Berni con una mezcla entre seguridad y picardía
Flavia - Pero si no te he dicho en qué.
Berni - ¿A caso eso importa?
Flavia - Hemos hablado de muchas cosas y no en todas tenías razón.
Berni - Pero ¿a que tengo razón en lo que te estás refiriendo?.
Flavia - Sí, la tienes. Es que mira que nos llevábamos bien.
Berni - ¿Por qué no íbamos a hacerlo?
Flavia - Bueno, Berni, no se puede decir que cuando nos conocimos eramos precisamente uña y carne.
Berni - No, la verdad es que más bien tú para mí eras como un grano en el culo. Un grano al que no habría tenido ningún problema en extirpar si hubiese tenido la menor opción.
Flavia - ¿Y por qué no lo hiciste?
Berni - Pues supongo que porque en aquel momento tenía otros granos más grandes que me molestaban aún más.
Flavia - ¿Te refieres a mi ...?
Berni - Sí, me refiero a tu ...(señala con las manos hacia la dercha) y a tu ... (señala con las manos a la izquierda) a los dos. Comparados con ellos, tú en ese instante eras menos molesta.
Flavia - ¿Y cuando comenzó a cambiar eso?
Berni - Supongo que el día en que falleció tu padre.

Flavia sonríe y sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas. Berni rodea con sus brazos el cuerpo de Flavia mientras desplaza su mano derecha de arriba a abajo por la espalda de ella en un intento de consolarla.

Flavia - Aquel día también cambió mi manera de verte. No esperaba que reaccionaras de esa manera, que estuvieran tan a la altura cuando a mi lado había una persona ausente que no fue capaz ni de articular palabra.
Berni - No todos sabemos reaccionar siempre igual Flavia. Cuando Violeta perdió a su abuela, que ya sabes lo importante que era para ella, yo no estuve a a altura. Imagino que siempre es más fácil estar a la altura cuando nadie espera que lo estés.
Flavia - ¿Qué pasó con Violeta?
Berni - ¿Qué pasó con Violeta? Buena pregunta. - Berni agacha la cabeza y no dice nada.
Flavia - ¿Y la respuesta es?
Berni - Mi respuesta es ¿Qué pasó con Luis?
Flavia - Tal vez lo mismo que pasó con Violeta.
Berni - ¿Y qué nos pasó a nosotros, Flavia?
Flavia - Nos pasó que podríamos haber sido, pero no pudimos.
Berni - Yo creo que podríamos y pudimos. No sé si llegar a ser algo pero sí al menos haber tenido algo. Yo no estaba enamorado de ti, eso lo admito. Pero recuerdo que cada vez que nos despedíamos por la noche, cada vez que cerrabas la puerta de tu habitación sentía una fuerza impresionante que me atraía hasta puerta. Incluso alguna noche llegué a colocarme delante de ella, pero nunca tuve el valor suficiente para llamar a la puerta o abrirla.
Flavia - Yo te estuve esperando Berni. Te esperaba con deseo. Yo solo te esperaba a ti. Sólo te necesitaba a ti. Y fantaseaba una y mil veces con que algún día llamaras a la puerta y me preguntaba por qué no iba yo a la tuya. Pero tampoco pude.
Berni - ¿Y la noche de la playa?
Flavia - La noche de la playa tuvimos el valor de dormir juntos pero no el suficiente de desatar toda la pasión y el deseo que sentíamos el uno por el otro. Yo no dormí en toda la noche y de vez en cuando miraba hacia tu lado para ver si tal vez tus ojos esperaban a los míos.
Berni - Los míos también te buscaron. Pero creo que por algún motivo no sucedió. A pesar de lo que deseáramos con todas nuestras fuerzas, no pasó, y aunque después me he arrepentido muchas veces de no haber llamado a tu puerta, de no haberte besado cuando tus labios estuvieron tan cerca de los míos, o de no haber sido capaz de tocarte aquella noche en la playa cuando tu cuerpo y el mío estuvieron por fin solos y sin tener que crear ningún tipo de excusa para ello.
Flavia - ¿Y ahora podría ser?
Berni - No, Flavia, ahora no. Ahora nuestras vidas han cambiado mucho. Y estoy convencido de que no somos los mismos. Tú te has casado, te has divorciado y has sido madre. Yo he conocido a muchas mujeres, he disfrutado con cada una de ellas, casi llego al matrimonio y ahora la verdad creo que no sería bueno para los dos que tuviéramos nada. Incluso aunque siga sintiendo la misma atracción que hace 15 años. Aunque nuestros cuerpos sigan siendo los mismos, nuestras almas no.
Flavia - Tienes razón.
Berni - Lo sé.