Todo ha sido tan rápido, tan precipitado, tan desprevisto que a penas he podido reaccionar verbalmente y he sido incapaz de decirte que este verano merecía una despedida a la altura de los muchos momentos que hemos vivido y todos los que han quedado por el camino. Por una vez, tienes razón, he hablado en tu mismo idioma y quizá por ello no ha sido necesario repetir nada, ni explicarme hasta el tórrido aburrimiento.
Todo se ha adelantado y no hemos podido disfrutar de una despedida bajo la luz embriagadora de la Luna envueltos por el sonido relajante de las olas que tanto nos gusta en un lugar alejado de la mal llamada civilización.
Tal vez este verano habíamos creado demasiados objetivos y por ello el haber logrado tan solo unos pocos nos ha podido parecer poco, pero para mí cada concierto, película, cena, comida, baño , helado, paseo, en definitiva cada momento ha sido único. Incluso hemos creado un espacio que a pesar de no gustarme mucho, para tí era el rincón del amor.
Estos tres meses para mí han pasado a gran velocidad, quizá porque como dicen cuando estás disfrutando el tiempo se te hace más corto. Por todo ello no tuve tiempo de decir que gracias por todos y cada uno de los motivos que me han devuelto la energía, gracias por haberme apoyado desde el principio por mi deambulación por el espacio tenebroso, y gracias por entenderme aun a pesar de todo. Resulta dificil estar a la altura, sobre todo porque contigo no existen. Pero voy a trabajar duro y fuerte para que muy pronto podamos disfrutar de eso a lo que hemos llamado d.l. y poder hacerlo en compañía de todas esas personitas que forman nuestro día a día, que nos quieren, y que tan buenos consejos nos dan.
Socia, la vida para ambos no se puede concebir sino existen sueños. Soñemos.