Sería sencillo saber que ahora toca decir "te quiero" o "perdón". Y que si en cualquiera de los dos casos nos equivocamos siempre podremos decir que nosotros simplemente nos ceñimos al guión que nos han dado. Sólo somos personajes de la compañía "El destino". En caso de reclamación consulte a mi guionista para todo lo demás: actuar.
Pero lo sencillo al final resulta monótono, previsible y poco emocionante. Y el ser humano necesita en general de emociones nuevas que le impulsen a seguir hacia adelante. Necesita objetivos, de mayor o menor tamaño, por los que luchar y sobrepasar las adversidades. Afortunadamente no existen guionistas que nos hagan la vida más sencilla o al menos no somos conscientes de ello.
Me gusta vivir en un mundo en el que yo elijo cuando pido perdón o cuando digo lo mucho que quiero a una persona. Me gusta equivocarme por errar en las palabras. Me gusta equivocarme por errar en los hechos. Me gusta ser un humano. Y también me gusta aprender de mis errores y descubrir que en ese aprendizaje crezco, maduro, me hago más sabio. Y disfruto viendo que en mi sabiduría de la vida, sin comparaciones con la de los demás, sigo siendo el mismo en algunas cosas en las que espero no cambiar nunca. Porque son esas cosas que me hacen sentirme vivo. Son esas pequeñas dosis de éxtasis hormonal las que recorren todo mi cuerpo y conectan directamente con mi alma.
Cada palabra tiene su momento y quizá este no sea el suyo pero me gustaría pedir perdón por todos los "te quiero" que me he callado. Cada uno de ellos provenía de lo más íntimo de mi ser y al silenciarlos me estaba silenciando a mí mismo. Cada uno de ellos también tenía su momento y ese momento voló al "País de los sentimientos contenidos" de donde ningún sentimiento ha podido escapar nunca. He decidido formar un ejercito de sentimientos buenos para dirigirnos hacia el castillo donde tienen secuestrados a mis sentimientos y liberarlos. No se derramará ni una gota de sangre, no habrá ni una lágrima. Solo un ejercito de amor como nunca antes se haya formado. Un ejercito de amor ante el que ni el más perverso ser de este mundo sería capaz de enfrentarse. Una vez tenga mis "te quiero" recuperados los liberaré y serán ellos mismos los que ejerciendo su libertad decidirán su futuro.
Cada palabra tiene su momento pero éste no tiene por qué ser único.