miércoles, diciembre 03, 2008

Mensaje al aire

Este es un mensaje que como su propio título indica no tiene ningún destino, ni destinatario, repito ninguno. Podía gritar pero cuando uno vive en una ciudad tan grande como en la que vivo tendrías que montarte en el metro e irte y bajarte en una estación final de trayecto para una vez fuera poder gritar tranquilamente tras haberte alejado unos cuantos metros de la salida y que nadie pueda oírte y llamar a las autoridades creyendo que un loco se ha escapado de algún centro de psiquiatría.

Podría llorar pero lo cierto es que desde el control de flujos lacrimales me indican que nadie ha enviado una petición al respecto así que si Mr. Brain no lo considera oportuno, no soy quién para llevarle la contraria. Pero seguiremos esperando a que llegue esa orden, antes o después.

Podría salir a correr, saltar, bailar, pero hoy hace frío y está lloviendo en esta gran ciudad y además la comida no me ha sentado del todo bien y el espectáculo que podría montar en mitad de la calle podría ser parecido al de la llamada a los agentes del orden por brote sicótico de un joven en mitad de la calle.

Así que lo cierto es que tras pensar si este al que leéis está escribiendo o transcribiendo he decidido echarle el muerto a mi alter ego que con gusto y demostrando su alto nivel de amistad se hace responsable de lo aquí publicado.

Escribir y transcribir se convirtieron en su momento en una terapia estupenda que me permitía expresarme y que se expresasen otros a través de mis deditos pulsando las teclas de mi antiguo ordenador. Admito que no se me da bien, pero en la vida no siempre hay que practicar algo con el objetivo de ser el mejor. El éxito, la victoria, no tiene por qué llevarnos a la satisfacción personal. Lo importante es escribir, contar, transmitir y si eso se consigue aunque sea con uno mismo el objetivo está cumplido.

Estos mensajes que se entrelazan con los que mi amigo ACB son mensajes al aire con los que quiero gritar, llorar, correr, saltar, bailar, en días que tal vez no puedo. Hoy es uno de esos días. Hoy se van a repetir los mismos personajes que hace un par de semanas me llevaron a escribir una entrada en la que mis celos y yo escribimos juntos. Hoy he dicho sí a un evento al que de verdad no quiero asistir. Pero de nuevo a través de la escritura acabo de descubrir que hoy es una oportunidad que me da la vida de seguir mejorando. Os dije que comenzaría un curso con una profesora para combatir mis celos y, si bien ella aún no me ha enviado el temario, he decidido que hoy va a ser mi primera clase práctica. Le vas a echar un par de huevos chaval, vas a demostrar que puedes conseguir lo que te propongas, incluso si ello supone luchar contra ti mismo. Vas a salir victorioso, quizá no esta noche, quizá no en el corto tiempo, pero nadie dijo que fuera fácil.

Este mensaje vuelvo a insistir no va dirigido a nadie, a nadie. Deseo que la de esta noche sea mi primera clase y voy a intentarlo sin haberme leído ni un apunte. Sé que mi profesora está conmigo como lo ha estado siempre. Gracias, my teacher.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Salta,
aunque nadie te comprenda
por encima de cabezas huecas,
salta como un gato:
¡¡tú no eres un pájaro enjaulado!!

Nadie sabe nuestro secreto,
nadie quiere saberlo:
ellos viven con los zapatos en el suelo...

Salta con los brazos abiertos,
con los pelos al viento:
¡¡éste es nuestro momento!!


Un día alguien me mandó un mensaje parecido, y aún lo leo en esos momentos en los que deseo gritar.

niña noe.- dijo...

Querido Soñador de Letras Lejanas:

Te escribo porque en estas fechas me embarga una especie de pena melancólica (o de penosa melancolía...) y un montón de recuerdos de diverso talante se me acumulan y aturullan en la cabecita linda.

Así pues, soltarte un "Feliz Navidad" me parece una de las mayores (y más comerciales) hipocresías de la zoociedad moderna ("u" suciedad), además de sonarme poco sincero.

Sólo te diré que te deseo que estos días almibarados te regalen un motivo para sonreir.

Te quiero, por todo lo que me das, por todo lo que me haces sacar.

Un abrazo.