Capítulo 1 – Día 4
Félix llega a casa con la certeza de que ahora va a ser él quien plantee a Claudia la necesidad de hablar sobre su situación actual que tras el último capítulo ha cambiado de manera importante. Por petición de ella la pareja han pasado varios días separados. Él se ha marchado al piso de su hermano Jesús donde además viven Susana, cuñada de Félix, y sus sobrinos Ginés y Lucía. Félix ha tenido el tiempo, el espacio y las circunstancias adecuadas para reflexionar sobre su relación con Claudia y ha tomado una decisión.
(suena el timbre de la puerta)
Hola – dice una Claudia que con su tono, su mirada y sus gestos está tratando de decirle a Félix que ya no está tan enfadada como la última vez que se vieron y uno de los platos voló por toda la cocina hasta impactar en el frigorífico.
Hola, Claudia. – Responde Félix con una frialdad que no esperaba ella y que le hace desde ese instante empezar a temer en lo peor.
Pasa ojitos que se mete el frío y llevo toda la tarde tratando de calentar el salón – De nuevo ella intenta transmitirle cercanía y amor, pero él otra vez consigue que todo el cuerpo de Claudia se sienta tan frío como el resto de una casa en la que se ve sola.
Claudia ha preparado unos entrantes que ha estado preparando toda la tarde y que han sido elegidos al gusto de él. Pero Félix se sienta en el sofá y a penas mira a la mesa. Claudia ya no sabe cómo reaccionar y lo único que hace es sentarse junto a él y mirarlo. Félix sabe lo que quiere decir pero es obvio que no tenía pensado cómo hacerlo y empezarlo. Trata de iniciar dos conversaciones sin sentido pero una Claudia, ya en ese momento atacada de los nervios, a penas se da cuenta y con la misma torpeza responde a preguntas que no han sido formuladas.
Claudia, mira, tenemos que hablar. – ella asiente – Creo que es obvio que yo no esperaba esta nueva situación y a decir verdad a día de hoy aún no he conseguido asimilarla. Pero de lo que sí estoy seguro es que en estos momentos de mi vida mis prioridades en la vida son otras y ni puedo, ni quiero iniciar una nueva etapa como esa. Entiendo que esto te puede parecer una bomba, pero es exactamente lo que me pareció a mi la noticia que me diste tú. Claudia, no quiero seguir con nuestra relación. De hecho si somos realistas ambos debemos admitir que ya hacía varios meses que lo nuestro no funcionaba y si ha tenido que pasar esto para que uno de los dos se de cuenta, pues me alegro.
Félix se calla y Claudia no se halla. Durante unos pequeños segundos Félix escucha en su mente “ya está, lo has hecho, vete, sal de aquí” mientras Claudia sólo escucha “no quiero seguir con nuestra relación”.
¿tienes algo que decir Claudia? – Pregunta Félix con la esperanza de que no haya más respuesta que un no.
Pues ... Félix, yo no ..., es decir, no estaba preparada para esto.
Lo sé Claudia, no creas que a mí no me ha costado darme cuenta y asumirlo, pero estos días en casa de mi hermano han sido suficientes para darme cuenta la vida que no quiero llevar y creo que sería justo la que tú y yo llevaríamos si seguimos juntos.
Claudia tan solo escucha algunas de las palabras de quien hasta hace cinco días era su pareja, con quien había planeado pasar el resto de sus días juntos y quien, obviando la nueva situación, ha tomado unilateralmente la decisión de poner fin a seis años y 8 meses de relación.
Bueno, creo que tal vez no es el momento de hablar, cuando quieras hacerlo Claudia ya sabes que puedes contar conmigo y en cuanto a lo otro espero que compartas conmigo que seguir adelante no es lo adecuado.
Félix le da un beso en la mejilla a Claudia y la deja sentada en el sofá. Se levanta y se dirige sin mirar hacia atrás hacia la puerta deseando que ella antes o después lo entienda todo y ese instante sea el punto y final a lo que hace seis años y ocho meses era un “lo nuestro” que convertía el cuerpo de ambos en una lujuria de hormonas.
1 comentario:
Por desgracia, Adrián, esta historia la vive en presente cruel mi hermano pequeño... con la diferencia de que su "Claudia" le pidió el tiempo como mera antesala del fin, como pequeño paso atrás para coger carrerilla y dejarlo.
Ahora está hundido, deprimido, arrasado.
Supongo que confuso, asustado y destrozado emocionalmente.
Intuyo que no verá más que negro en su futuro, que su presente se le antojará una tortura sin sentido y que su pasado... ay, su pasado.
Pero está encerrado, ¿sabes? Encerrado en sí mismo, "metido para dentro", vuelto hacia sí mismo, tan vulnerable y tan frágil... con lo grande que es...
Después de 6 años y 4 meses (uy!) la mujer de la que está profundamente enamorado le deja, rompe su relación, borra con sus labios todos los planes que habían hecho juntos.
No creo que sea culpa de ella, ni siquiera albergo un sentimiento negativo contra ella; sólo siento una profunda pena por mi hermano, que habrá de recomponerse de sus propias cenizas, buscando valentía entre los pedazos chamuscados de su esperanza.
Ojalá mi hermano fuera Félix... o por lo menos, feliZ.
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