martes, febrero 09, 2010

Podríamos, pero no pudimos

Sentados en el mismo incómodo sofá Flavia y Berni miran hacia el infinito sin hablar, todo lo dicen en su interior en donde reflexionan sobre una conversación que ambos tenían ganas de haber mantenido desde hace años pero que ninguno de los dos tuvieron la valentía suficiente de afrontar por la situación de cada uno de ellos y por qué no decirlo, también por su relación familiar.

Flavia - Tienes razón - dice Flavia con una media sonrisa que refleja la conversación personal que ha tenido antes de hablar.
Berni - Lo sé - Le responde Berni con una mezcla entre seguridad y picardía
Flavia - Pero si no te he dicho en qué.
Berni - ¿A caso eso importa?
Flavia - Hemos hablado de muchas cosas y no en todas tenías razón.
Berni - Pero ¿a que tengo razón en lo que te estás refiriendo?.
Flavia - Sí, la tienes. Es que mira que nos llevábamos bien.
Berni - ¿Por qué no íbamos a hacerlo?
Flavia - Bueno, Berni, no se puede decir que cuando nos conocimos eramos precisamente uña y carne.
Berni - No, la verdad es que más bien tú para mí eras como un grano en el culo. Un grano al que no habría tenido ningún problema en extirpar si hubiese tenido la menor opción.
Flavia - ¿Y por qué no lo hiciste?
Berni - Pues supongo que porque en aquel momento tenía otros granos más grandes que me molestaban aún más.
Flavia - ¿Te refieres a mi ...?
Berni - Sí, me refiero a tu ...(señala con las manos hacia la dercha) y a tu ... (señala con las manos a la izquierda) a los dos. Comparados con ellos, tú en ese instante eras menos molesta.
Flavia - ¿Y cuando comenzó a cambiar eso?
Berni - Supongo que el día en que falleció tu padre.

Flavia sonríe y sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas. Berni rodea con sus brazos el cuerpo de Flavia mientras desplaza su mano derecha de arriba a abajo por la espalda de ella en un intento de consolarla.

Flavia - Aquel día también cambió mi manera de verte. No esperaba que reaccionaras de esa manera, que estuvieran tan a la altura cuando a mi lado había una persona ausente que no fue capaz ni de articular palabra.
Berni - No todos sabemos reaccionar siempre igual Flavia. Cuando Violeta perdió a su abuela, que ya sabes lo importante que era para ella, yo no estuve a a altura. Imagino que siempre es más fácil estar a la altura cuando nadie espera que lo estés.
Flavia - ¿Qué pasó con Violeta?
Berni - ¿Qué pasó con Violeta? Buena pregunta. - Berni agacha la cabeza y no dice nada.
Flavia - ¿Y la respuesta es?
Berni - Mi respuesta es ¿Qué pasó con Luis?
Flavia - Tal vez lo mismo que pasó con Violeta.
Berni - ¿Y qué nos pasó a nosotros, Flavia?
Flavia - Nos pasó que podríamos haber sido, pero no pudimos.
Berni - Yo creo que podríamos y pudimos. No sé si llegar a ser algo pero sí al menos haber tenido algo. Yo no estaba enamorado de ti, eso lo admito. Pero recuerdo que cada vez que nos despedíamos por la noche, cada vez que cerrabas la puerta de tu habitación sentía una fuerza impresionante que me atraía hasta puerta. Incluso alguna noche llegué a colocarme delante de ella, pero nunca tuve el valor suficiente para llamar a la puerta o abrirla.
Flavia - Yo te estuve esperando Berni. Te esperaba con deseo. Yo solo te esperaba a ti. Sólo te necesitaba a ti. Y fantaseaba una y mil veces con que algún día llamaras a la puerta y me preguntaba por qué no iba yo a la tuya. Pero tampoco pude.
Berni - ¿Y la noche de la playa?
Flavia - La noche de la playa tuvimos el valor de dormir juntos pero no el suficiente de desatar toda la pasión y el deseo que sentíamos el uno por el otro. Yo no dormí en toda la noche y de vez en cuando miraba hacia tu lado para ver si tal vez tus ojos esperaban a los míos.
Berni - Los míos también te buscaron. Pero creo que por algún motivo no sucedió. A pesar de lo que deseáramos con todas nuestras fuerzas, no pasó, y aunque después me he arrepentido muchas veces de no haber llamado a tu puerta, de no haberte besado cuando tus labios estuvieron tan cerca de los míos, o de no haber sido capaz de tocarte aquella noche en la playa cuando tu cuerpo y el mío estuvieron por fin solos y sin tener que crear ningún tipo de excusa para ello.
Flavia - ¿Y ahora podría ser?
Berni - No, Flavia, ahora no. Ahora nuestras vidas han cambiado mucho. Y estoy convencido de que no somos los mismos. Tú te has casado, te has divorciado y has sido madre. Yo he conocido a muchas mujeres, he disfrutado con cada una de ellas, casi llego al matrimonio y ahora la verdad creo que no sería bueno para los dos que tuviéramos nada. Incluso aunque siga sintiendo la misma atracción que hace 15 años. Aunque nuestros cuerpos sigan siendo los mismos, nuestras almas no.
Flavia - Tienes razón.
Berni - Lo sé.

No hay comentarios: