Situación 1:
Estoy sentado en clase mientras un profesor escribe la resolución de un ejercicio en la pizarra. Miro la pizarra, escribo en el papel, miro la pizarra, ... me mareo. ¡Joder! creo que debería ir a la óptica a decirles que llevo solo dos meses las gafas y me dan mareos. ¡Qué calor que hace! Y eso que está puesto el aire acondicionado. A ver si el mareo es por el calor. ¡Ey!, espera, ¿por qué no soy capaz de pensar claramente? A ver si esto va a ser como ... pero si esto ya estaba superado, ¿no? A ver, tranquilízate. A ver, sientes que el aire no está entrando por tu nariz pero sí está entrando, ¡Sí está entrando!, ¿sientes el aire? yo tampoco. Me cago en la puta que me estoy mareando. ¿salgo de clase? pero a ver si al ir hacia la puerta me voy a desmayar, claro que si tampoco voy me puedo desmayar aquí mismo. Definitivamente es lo mismo de la otra vez, ya está aquí la puta opresión pectoral. A ver, respira, respira, respira. ¿Cómo era esto? ¡Ah si! lo de respirar con el abdomen, venga hazlo. Respira profundamente, y ahora expulsa el aire lentamente. Que no, que no, que no me sale. Que me voy a desmayar y encima ahora si me levanto seguro que me caigo porque me siento las piernas sin fuerzas.
Finalmente no me desmayé.
Situación 2:
Llego a un bar donde están esperándome mi madre y su marido. Acabo de tener una conversación en la que he confirmado que mi comportamiento en un momento no fue entendido pero tampoco se ha hecho el esfuerzo de entenderlo. El camarero nos toma nota de lo que hemos pedido y nos trae las bebidas. Mi madre comienza a contar algo que no recuerdo pero que debía ser gracioso porque se reía al contarlo. De repente siento unas ganas incontroladas de llorar. No es pena, no estoy pensando en nada en concreto, simplemente siento ganas de llorar pero evidentemente no puedo hacerlo porque estoy en un bar, y las dos personas que tengo enfrente no van a entender que me ponga a llorar y yo no voy a ser capaz de explicarles que ni yo mismo sé por qué tengo ganas de llorar. Así que inicio un proceso de controlar el llanto a pesar de que tengo las lágrimas en el mismísimo pórtico que separa a mi cuerpo del exterior. El director de escena consigue finalmente frenar a las lágrimas pero estas no deben de quedar muy satisfechas y van a poner una reclamación en mi propio cuerpo y en la que el juez les debió dar la razón en un juicio rápido. A los pocos segundos la ansiedad viene a tomarse la revancha de las lágrimas y vivo en menos tiempo una experiencia como la de más arriba con el agravante de que en clase puedo pasar desapercibido y aquí la persona que tengo enfrente trata de mantener una conversación conmigo y yo soy incapaz de articular dos palabras seguidas que tengan un significado. ¡¡¡ Alerta, alerta !!! es necesario encontrar una salida a esta situación. De repente veo el móvil enfrente mía, lo cojo y simulo que he recibido una llamada. Me salgo del bar y comienzo a respirar y expirar, respirar y expirar, y por un momento creo (suele pasar en estos casos a menudo) que de verdad voy a expirar. Tranquilo, relájate, te ha pasado dos veces en poco tiempo pero no tiene por qué ser lo mismo que la otra vez. Tienes una ventaja esta vez y es que sabes que realmente no te está pasando nada y que nunca llegaste a desmayarte. Venga no tienes mucho tiempo, piensa en algo positivo o haz algo. Vuelvo a mirar el móvil y decido llamar a ... mi padre, ¿por qué? porque era el último número que me aparecía. ¿había dicho ya que era incapaz de conectar dos ideas? Tengo una conversación con mi padre y mi hermano pero no recuerdo sobre qué. Durante la conversación mi madre sale para decirme que entre que la comida está ya servida. ¿comida?, ¿cómo decirte que se me acaba de cerrar el estomago?, ¿cómo decirte que solo pensando en volver a entrar me entra angustia?, ¿cómo decirte que ha vuelto? No puedo entrar y decirte "mamá, me voy a casa porque me acaba de dar un ataque de ansiedad, ¿te acuerdas de ella?" Vale, tengo angustia, creo que eso se me debe notar en la cara. Entra y dile que no te apetece comer porque tienes el estómago un poco jodido y que te vas a casa.
Y me fui a casa, no comí, y cuando volvió tuve que responder a un interrogatorio.
Situación X:
Estoy en algún lugar y siento el mareo, la opresión en el pecho, la falta de aire, la angustia, la incapacidad de pensar claramente.
Estoy en algún lugar y de repente siento unas ganas terribles de llorar sin ningún motivo.
Y ni me desmayo, ni lloro.
Conclusión:
No quiero desmayarme pero sí quiero y necesito llorar.
3 comentarios:
maRdita ansiedad... qué puta es... qué zorra!...
pero ya has ido cerrando temas, y la superarás. yo estaré contigo, y conmigo puedes llorar y/o desmayarte, dejar de respirar o hiperventilarte.
conmigo puedes todo.
te quiero.
interesante juego de palabras, niña noe, por lo de maRdita, digo, y por lo de después
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