Llevo varias semanas tratando de escribir no sé muy bien qué. Mentiría si digo que al menos he pensado cómo empezar, si al menos tengo claro qué palabra utilizaría para "romper el hielo". Y eso que sea en papel o sea por internet, el hielo siempre parece más fácil de romper, casi como si solo con el hecho de enviarte un mensaje ya se rompiera el hielo. Pero a mi no me lo parece.
Hoy he decidido hacer un poco de limpieza en esa agenda del siglo XXI que incorpora fotos, vídeos, frases y sonidos. Y he pasado varias veces por ti, al principio he querido simular que ni te había leído. Como si no fueras una opción de limpieza, como si tú y mi agenda tuvierais una relación perpetua. Otras veces sí he leído tu nombre. Últimamente aparece por todas partes. Recuerdo que en el momento más crítico de nuestra "relación" siempre que viajaba por coche o autobús me resultaba imposible no disfrutar del paisaje y pensar en ti ya que algún loco enamorado se dedicó a pintar tu nombre por cientos de kilómetros. Últimamente me pasa a menudo cuando veo algunas películas yanquis. Jamás pensé que tu nombre sería tan popular en aquellas tierras o quizá es que tu nombre para bien y para mal ha dejado huella en mi y mi cerebro lo encontraría en a penas una décimas de segundo entre millones de letras.
Este fin de semana hablando de locuras y manicomios alguien te trajo de nuevo a mi mente. Y no es que nada se remueva en mi corazón, no es que esté dudando de nada, es simplemente que mi corazón y mi alma han estado algo revueltos en los últimos tiempos. Y es por eso que llevo semanas tratando de escribir algo.
"Hola ...", "¿Qué tal?,¡cuanto tiempo! ...", "No sé muy bien cómo empezar ...", "¿te acuerdas de mi?..."
La última vez que hablamos nos dijimos que a partir de ahora intentaríamos mantener el contacto al menos una vez al mes. Pero justo durante ese tiempo algo alrededor mía cambió y me encerré en mi mismo. Tanto que aún hoy me sigue costando hacer las cosas más cotidianas y estúpidas. Pero por si quieres saberlo, me siento un poco mejor, he contado con el apoyo incondicional de ella y en las últimas semanas las cosas van de nuevo adaptándose a la nueva situación. Tal vez debería habértelo dicho al menos para que supieras el por qué de mi silencio, de este nuevo silencio. Pero opté por publicitar mi estado lo menos posible y corté todas las vías de comunicación con el exterior.
He estado viendo algunas fotos de tu agenda. Algunas de ellas las hice yo mismo. Me acuerdo del día que nos hicimos aquella foto. ¡Cómo me habría encantado cogerte de la mano y pasear por aquellos jardines y muros! Pero finalmente no te cogí de la mano y el viaje de vuelta de aquel día no fue tan bonito como parecen en las películas. Reímos, discutimos, nos dijimos algunas cosas que sobraban, lo típico en aquel momento de nuestra "relación".
Años después pensar en ti sólo me traen los momentos buenos. Decidí borrar el resto y por eso casi nadie entiende que de vez en cuando hable de ti, que te traiga a mi presente. Formaste parte de una etapa de mi vida que dio lugar a otra nueva que ahora pretendo cerrar y superar. Tal vez por eso, últimamente me acuerdo mucho de ti. Te quise, no como se debe querer, no de una forma sana, pero te quise. Y de verdad que me gustaría que nuestra relación no se hubiera enfriado como lo ha hecho. Pero no creo que esté muerta. Tan solo en coma.
Todo esto no me cabía en un sms, sí en un email pero demasiadas cargas emocionales comparto en los últimos tiempos como para traspasarte ésta a ti después de tanto silencio.
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