hola compañero de viajes, solo quería escribirte unas palabras para que sepas que no te he olvidado. sí, ya sé que estoy escribiendo en minusculas, ¡ay si nos leyera la correctora ortográfica!, pero lo hago precisamente porque escribo y no transcribo y porque a fin de cuentas este es un mensaje casi privado entre nosotros. digo casi privado porque como mucho lo vamos a leer tú y nuestra correctora.
sé que debería llamarte pero lo cierto es que también sé que en ese sentido tú y yo somos tan similares que la ausencia de contacto prolongado no va a dar lugar a ningún tipo de cabreos entre nosotros. en el fondo creo que no te llamo porque me da cierta cosa hacerlo. sé que suena raro pero siempre he sentido cierta admiración por ti. tal vez por lo poco que sé de ti. tal vez porque te he imaginado como un aventurero que luego me cuenta sus andanzas para que yo un simple sedentario las cuente al mundo.
tengo poco que contarte de mi vida. desde que hablamos hace más de un mes han pasado ciertas cosas que de alguna manera me han llevado a replantearme qué hacer con mi mismo ahora y tal vez en el futuro cortomediano. a veces pienso que me gustaría ser como tú, meter un par de camisetas, pantalones y calzoncillos en una mochila y ponerme el mundo por montera. pero creo que hay cierta cobardía en mi que me ha llevado al estancamiento, a la comodidad, y creo también que si te cuento ésto es porque me he dado cuenta e imagino que de una u otra manera algo querré hacer al respecto.
si miro hacia atrás en los 6 meses anteriores mi vida ha sido un cúmulo de proyecto inacabados a veces y en su mayoría siquiera iniciados. tal vez no he tenido la fuerza o los cojones suficientes para iniciarlos. o quizá es que en la realidad no quería llevarlos a cabo. sea como fuere creo que lo que debería hacer a partir de ahora es no decir lo que quiero hacer a nadie y simplemente hacerlo y después contarlo. pero a la vez que te escribo esto pienso si al hacerlo no estaré cometiendo el mismo error.
adrián realmente te echo de menos porque aunque sea duro admitirlo mi vida en los últimos meses se ha basado en ir avanzando poco a poco hacia la felicidad y curiosamente he llegado sin hacer realmente grandes cosas. he disfrutado con pequeñas cositas como salir a dar una vuelta, ver nuevas películas, jugar al fútbol con mi amigo/compañero de piso, y quedar con unas buenas amigas que espero algún día conozcas y reir una y otra vez. te echo de menos no solo porque quiera que me cuentes tus historias sino porque me gustaría acompañarte en alguna de ellas.
querido amigo, admirado aventurero, espero que puedas pronto leer estas palabras y hablemos de todo lo que te he contado.
un fuerte y cálido abrazo desde la gélida madrid.
mule
No hay comentarios:
Publicar un comentario