(Noche lluviosa y ventosa. En una habitación, bajo la tímida luz de un flexo, un chico escribe sobre su portátil. De repente escucha un ruido cerca de su puerta y deja a un lado el portátil y coge un lápiz y una libreta de pasatiempos).
César - ¿Se puede?
Adrián - Pasa, pasa.
César - ¿Qué haces?
Adrián - Aquí, con este crucigrama.
César - Digo antes de que yo entrara.
Adrián - Pensando en qué palabra será. Porque estoy dándole vueltas una y otra vez y nada de nada.
César - ¿Qué definición?
Adrián - ¿Cómo?
César - ¿Cual es la definición de la palabra?
Adrián - Pues ... - Adrián comienza a pasar sus ojos por el crucigrama en búsqueda de alguna definición complicada.
César - ¿Por qué lo haces?
Adrián - Me relaja. Después de todo el día en el bar acabo un poco saturado y esto me despeja la mente.
César - No hablo del crucigrama, sino de ¿por qué sigues en el bar?
Adrián - ¿A que viene esa pregunta?
César - Adrián, he leído lo que escribes y sinceramente creo que eres bueno.
Adrián - Pero si es un periódico local. Admito que comparado con el resto de los que escriben ...
César - No hablo del periódico.
Adrián - ¿Entonces?
César - Tu blog.
Adrián - ¿Cómo sabes que escribo un blog?
César - Bueno el otro día tuve que utilizar tu ordenador para buscar información para un trabajo del colegio de Nico y comencé a investigar.
Adrián- ¿Y qué creías que ibas a encontrar?
César - No sé, pensé que como últimamente no sales mucho, pues quizá te la meneabas un poco mirando páginas porno.
Adrián - ¿En serio pensabas que me la cascaba mirando páginas de porno en internet?
César - Sí, pero de lo que ahora quiero hablar es que leído lo que escribes y sobre todo he leído lo que tus seguidores escriben sobre tus textos y sinceramente Adrián creo que no puedes seguir mirando para otro lado.
1 comentario:
Adrián, HAZLE CASO A CÉSAR!!!!!!!!!
(en lo de escribir, eh?, no en lo de las páginas porno...)
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