sábado, octubre 23, 2010

Agotamiento

Este espacio no es un lugar en el que me expreso de manera autobiográfica o al menos no suelo hacerlo de manera tan clara como pretendo hacerlo en esta entrada.

Hoy me siento profundamente agotado. Siento el cansancio en cada uno de los músculos de mi cuerpo. Anoche me fui a la cama como si acabara de subir y bajar el Himalaya en tiempo récord, como si hubiese cruzado el Atlántico a nado y me encontrara en la otra orilla, en definitiva, como si acabara de hacer un esfuerzo físico desmesurado.

Y en el fondo así ha sido durante los últimos días. Esta semana he estado en una tensión continua que me ha impedido estar en pocas ocasiones concentrado, me he sentido más predispuesto a la confrontación, he estado muy irascible, y no he conseguido disfrutar ni siquiera de momentos con aquellas personas que considero mi círculo más cercano.

Esta semana incluso he vuelto a vivir una experiencia corporal que hacía seis años que no sufría. En mitad de clase, un pequeño mareo se ve continuado por un incremento en el ritmo del corazón y un inicio de sofocos. De repente me vi de nuevo en un espacio rodeado de personas y ante la duda de si levantarme y salir de clase o quedarme y dar lugar a que el mareo fuera a más y me pudiera desmayar. Finalmente fui capaz de retomar el control de mi propio cuerpo y continuar en clase.

Y este agotamiento y los recuerdos de ciertos fantasmas del pasado vienen motivados por mi escasa capacidad de adaptarme a ambientes en los que no me siento cómodo con una persona. Una de mis debilidades, de esas que no me duelen prendas en admitir, es no saber actuar, no ser capaz de mostrarme indiferente ante situaciones o personas que me incomodan. Y en estos momentos no me siento cómodo con una persona principalmente por su actitud con una persona básica (pero de verdad) en mi vida, por su manera de tratar a mi mejor amiga, a mi brazo derecho, y por lo tanto por su manera de tratarme también a mi mismo.

Anoche fue una jornada corta en cuanto al tiempo a debatir pero profundamente extenuante. No puedo reprimir la rabia que siento por la capacidad de manipulación de las situaciones que algunas personas pueden desarrollar. Cómo algunas personas son capaces de dar la vuelta a una situación y pasar de verdugo a víctima.

Hoy me siento agotado física pero también psicológicamente. Porque al final la sensación que me ha quedado es que yo tenía un problema con una persona, que yo he sido quién no ha ido a hablar las cosas a la cara, que anoche fui agresivo en mi manera de comunicarme y en resumen que el tiempo empleado ha sido inútil.

Hoy no tengo ni fuerzas, ni ganas de intentar nada. Hoy simplemente me apetece estar en casa, descansar en mi cama mientras veo películas, y no pensar en absolutamente nada. Hoy quiero ser una ameba porque me siento como tal. Hoy simplemente quiero ser más tortugo que nunca. Hoy no quiero saber nada de falsedades, ni de falsos dramas, ni de excusas para justificar una actitud, un comportamiento o una mala cara. Hoy quiero estar solo conmigo mismo. Mañana, mañana será otro día.

1 comentario:

noe dijo...

yo te iba a proponer una borrachera común, y quizá, salir de fiesta pasando de todo lo que nos molesta... pero si te apetece estar contigo, lo entiendo.

te quiero, y lamento mucho que pases por esto "Por mi culpa"... bueno, o por mi causa, o como sea.

si te repiensas lo de la fiesta, avísame, que me entacono y me echo el rimmel en cero coma...

;)