sábado, octubre 30, 2010

Viaje a una conversación en el pasado

Estos días circulan en mi cabeza varios temas que me tienen agarrados los intestinos. Los dichosos temas pululan por mi cabeza como si fueran zombies chocando de una pared a otra de mi cerebro provocándome en ocasiones fuertes dolores de cabeza. Lo cierto es que estoy un poco harto ya de ellos y sé que lo único que tengo que hacer es abrirles las puertas para que vuelvan a sus tumbas pero ¿quién no quedaría en estado de shock al comprobar cómo el salón de su casa ha recibido la visita inesperada de unos apestosos zombies?

Uno de esos temas me ha traído el recuerdo de una conversación que tuve en una ocasión con una amiga y que metafóricamente podría ser hoy aplicado a uno de los zombies.

Yo - ¿Qué te pasa?
Amiga - Pues que no soporto más esta situación.
Yo - ¿Qué no soportas exactamente?
Amiga - Pues yo entiendo que trabajando en el mismo lugar que ella tenga que verla y como parte de mi trabajo que es tenga que hablar con ella cuando sea necesario y callarme cuando no tenga más remedio. Pero lo que no estoy dispuesta a aguantar es a que en mi propia casa, en mi espacio de desconexión tenga que callarme también, aquí sí que no estoy dispuesta a hacer concesiones por el bien general. Si mi compañero de piso no es capaz de entender esta situación no tendré más remedio que explicársela claramente.

A esto yo añadiría una frase de Macaulay Culkin en Sólo en casa : "Esta es mi casa y tengo que defenderla".


4 comentarios:

niña noe.- dijo...

pues para defender nuestro espacio, a veces se hace necesario levantar muros. ya entenderás por qué lo digo...

stimat dijo...

yo siempre he creído que es mucho mejor construir puentes a muros... no me gustan ni los muros ni las barreras :)

mule dijo...

yo también creo en los puentes pero cuando a veces las personas de un lado no entienden el idioma de las del otro es preferible un muro hasta que llegue un traductor.

y lo peor es que los puentes, como las palabras fueron creadas para unir.

stimat dijo...

precisamente por eso prefiero los puentes, porque unen... los muros separan. Es más, los muros te pueden proteger de la tristeza y de otras muchas cosas, pero también impiden que te llegue la felicidad